A veces me doy cuenta de que la gente aún tiene prejuicios cuando hablan de psicología. Un ejemplo muy claro era el típico comentario "¿Que vaya a un psicólogo?¡Yo no estoy loco!". Por suerte la psicología se ha dado a conocer en todos sus ámbitos, eliminando así esos prejuicios. A continuación expongo una lista de las áreas de actuación de la psicolgía, ya que, desgraciadamente, aún hay gente que se pregunta: "¿y eso para que sirve?".
Un/a psicólogo/a puede dedicarse a todas estas áreas de trabajo:
- Psicología escolar.
- Recursos Humanos y psicología de las organizaciones.
- Psicologia social y comunitaria (programas para grupos, para minorias excluidas, para colectivos desfavorecidos, etc).
- Psicología experimental (Universidades y Centros de Investigación, empresas para el desarrollo de programas I + D...).
- Existen otras áreas como la Psicología del Tráfico y la Seguridad Vial, la Psicología Jurídica y Forense, la Psicología del Deporte, etc.
Como se ve, ir a un psicólogo no es sinónimo de "estar loco".
El objetivo de este blog es poder llegar a la gente y que conozca un poco más de Psicología, que no se quede en lo superficial o en los prejuicios.
Es cierto. Parece que sólo los psicólogos sabemos que nuestras intervenciones y asesoramientos pueden servir de gran ayuda en tan diversos ámbitos. La gente no duda de la validez de policías, bomberos, jueces y demás profesionales como estructuras fijas en nuestra sociedad; mientras que, a modo de parodia, creo que los psicólogos compartimos saco con panaderos, carniceros e incluso agentes inmobiliarios. Reflexiono y me pregunto ¿y si los psicólogos fueramos una pieza posicionada lícita, permanente y necesariamente en determinados contextos (hogares de nivel socioeconómico medio-bajo, guarderías, juzgados, entornos laborales...)? La realidad apunta a que empezamos a serlo, pero la evolución se da muy despacio. A veces coqueteo con la idea de una legión de psicólogos (visualizarse en tropel) interviniendo en todas y cada una de las familias y propulsados por tan grande como utópica subvención estatal erradicando tras dos o tres (o cuatro, no importa) generaciones los grandes males que acontecen en todo reducto de la sociedad.
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